jueves, 7 de mayo de 2015

Tema 5. Actividades del 5.2

Elabora un informe del apartado con lo siguiente: 
  1. El libro señala cuatro consecuencias negativas del incumplimiento de los Derechos Humanos. Enumeralas y explícalas.
  2. Reflexiona sobre las consecuencias negativas de su incumplimiento partiendo de las siguientes cuestiones (elabora una reflexión única, no te limites a contestar las preguntas):
  •  ¿Crees bueno que unos tengan un derecho y otros no? Piensa que pasaría que alguien tuviera derecho a ir al servicio sanitario y tú no tuvieras ese mismo derecho.
  • ¿Crees que los derechos deben ser universales o deben estar limitados a los habitantes de un país? ¿Si tuviéramos que trasladarnos a vivir y trabajar a Alemania o cualquier otro país nos parecería bien no tener los mismos derechos fundamentales (sanidad, educación...) que los naturales de dicho país? ¿No generaría pobreza y malestar sentirse inferior a los demás?
  • ¿Cómo reaccionarían aquellos que no tienen los mismos derechos que los demás? ¿Reaccionarías violentamente ante la situación?
  • Partiendo de lo anterior ¿Consideras positiva la discrimanción en derechos fundamentales entre distintas personas partiendo de su poder económico o su origen?

Tema 5. Actividades del 5.1

Elabora un informe del apartado con lo siguiente:
  1. El libro agrupa los derechos que se han ido descubriendo en "tres generaciones de derechos". Enumeralas y explícalas.
  2. Reflexiona sobre el tema de los derechos partiendo de las siguientes cuestiones (elabora una reflexión única, no te limites a contestar las preguntas):
  • ¿Crees que todos podríamos decir lo que pensamos sin la libertad de expresión? ¿Es siempre beneficiosa la libertad de expresión? ¿Hay que poner límites a los derechos basados en la libertad?
  • ¿Crees que las personas con menos recursos tendrían la misma esperanza de vida que una persona  con recursos sin el derecho a la sanidad universal? ¿Crees que se puede diferenciar el acceso a la educación o la sanidad en función del dinero que tiene cada uno?
  • ¿En qué crees que nos beneficia un medioambiente sano y limpio? ¿Cómo sería la calidad de vida de todos si el medioambiente no fuese limpio y sano? Piensa si son necesarios derechos basados en la solidaridad.
  • Partiendo de todo lo anterior es necesario es necesario mantener o incluso ampliar los derechos basados en la libertad, igualdad y solidaridad?

sábado, 18 de abril de 2015

Tema 4. Texto sobre Epicuro y la cuestión del placer

<<Epicuro decía que era importante que el resultado placentero de una acción fuera evaluado siempre con sus posibles efectos secundarios. Si alguna vez te has puesto mala por haber comido demasiado chocolate, entenderás lo que quiero decir. Si no, te propongo el siguiente ejercicio: coge tus ahorros y compra chocolate por valor de 200 coronas (4000 Pts.) (suponiendo que te guste el chocolate). Es muy importante para el ejercicio que te comas todo el chocolate de una sola vez. Aproximadamente media hora más tarde entenderás lo que Epicuro quería decir con «efectos secundarios».>>
>>Epicuro también decía que un resultado placentero a corto plazo tiene que evaluarse frente a la posibilidad de un placer mayor, más duradero o más intenso a más largo plazo. (Por ejemplo si decides no comer chocolate durante un año entero porque eliges ahorrar todo tu dinero para comprar una bici nueva o para unas carísimas vacaciones en el extranjero.) Al contrario que los animales, los seres humanos tienen la posibilidad de planificar su vida. Tienen la capacidad de realizar un «cálculo de placeres». Un chocolate delicioso es, evidentemente, un valor en sí, pero también lo son la bicicleta y el viaje a Inglaterra.>>
>>No obstante, Epicuro señaló que el «placer» no tenía que ser necesariamente un placer sensual, como, por ejemplo, comer chocolate. También pertenecen a esta categoría valores tales como la amistad y la contemplación del arte. Condiciones previas para poder disfrutar de la vida eran los viejos ideales griegos tales como el autodominio, la moderación y el sosiego, pues hay que frenar el deseo. De esta manera también la calma nos ayudará a soportar el dolor.>>
>>Personas con angustia religiosa buscaban a menudo ayuda en el jardín de Epicuro. En este aspecto, la teoría atomista de Demócrito fue un recurso contra la religión y la superstición. Para vivir una vida feliz es muy importante superar el miedo a la muerte. Para esta cuestión, Epicuro se apoyó en la formulación de Demócrito de los «átomos del alma». A lo mejor te acuerdas de que él pensaba que no había ninguna vida después de la muerte, porque todos los átomos del alma vuelan hacia todas partes cuando morimos.>>
>>«La muerte no nos concierne», dijo Epicuro, así de simple. «Pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos.» (Mirado así, nadie se ha puesto nunca triste por estar muerto.)>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p. 176.
Epikouros Met 11.90.jpg
«Epikouros Met 11.90» por Marie-Lan Nguyen (2011). Disponible bajo la licencia CC BY 2.5 vía Wikimedia Commons.

Tema 4. Textos sobre los cínicos y los estoicos

<<Los cínicos enseñaron que la verdadera felicidad no depende de cosas externas tales como el lujo, el poder político o la buena salud. La verdadera felicidad no consiste en depender de esas cosas tan fortuitas y vulnerables, y precisamente porque no depende de esas cosas puede ser lograda por todo el mundo. Además no puede perderse cuando ya se ha conseguido.>>
>>El más famoso de los cínicos fue Diógenes, que era discípulo de Antístenes. Se dice de él que habitaba en un tonel y que no poseía más bienes que una capa, un bastón y una bolsa de pan. (¡Así no resultaba fácil quitarle la felicidad!) Una vez en que estaba sentado tomando el sol delante de su tonel, le visitó Alejandro Magno, el cual se colocó delante del sabio y le dijo que si deseaba alguna cosa, él se la daba. Diógenes contestó: «Sí, que te apartes un poco y no me tapes el sol». De esa manera mostró Diógenes que era más rico y más feliz que el gran general, pues tenía todo lo que deseaba.>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p. 175.
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«Waterhouse-Diogenes» por John William Waterhouse - http://nibiryukov.narod.ru/nb_pinacoteca/nb_pinacoteca_painting/nb_pinacoteca_waterhouse_diogenes.jpg. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.
<<Los estoicos subrayaron además que todos los procesos naturales, tales como la enfermedad y la muerte, siguen las inquebrantables leyes de la naturaleza. Por tanto, el ser humano ha de conciliarse con su destino. Nada ocurre fortuitamente, decían. Todo ocurre por necesidad y entonces sirve de poco quejarse cuando el destino llama a la puerta. El ser humano también debe reaccionar con tranquilidad ante las circunstancias felices de la vida; en esta idea se nota el parentesco con los cínicos, que decían que todas las cosas externas les eran indiferentes. Incluso hoy en día hablamos de una «tranquilidad estoica» cuando una persona no se deja llevar por sus sentimientos.>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p.176
Zenon Kitiefs.JPG
«Zenon Kitiefs» por Χρήστης Templar52 Original uploader was Templar52 at el.wikipedia - Transferred from el.wikipedia; transferred to Commons by User:Alaniaris using CommonsHelper. (Original text : Φωτογράφηση εξ ιδίων). Disponible bajo la licencia Attribution vía Wikimedia Commons.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Tema 3. Las malas soluciones: el mal uso del poder

El autor de la Crónicas de Narnia, C. S. Lewis, escribió en 1955 uno de los libros de la saga, El sobrino del mago. Es un libro introductorio donde nos cuenta como se creó aquel mundo fantástico de leones y ratones parlantes, centauros y faunos guerreros. Me resultó curioso aunque también poco atrayente. Lo que si me llamó poderosamente la atención fue la figura de la reina Jadis, la Bruja Blanca de los restantes libros. Es una figura fascinante y aterradora que recoge en su seno la megalomanía y la hipersuperioridad sin escrúpulos de los grandes monstruos de la primera mitad del siglo XX (Hitler y Stalin) y el afán destructivo de la era atómica. No hay limitaciones ni normas que restrinjan sus ambiciones e intereses, todos somos prescindibles para ella. No somos más que meros objetos sin importancia. Si os digo que el libro fue escrito diez años después del fin de la Segunda Guerra Mundial ¿os extrañaría?

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"Whitewitch" by Source. Licensed under Fair use via Wikipedia.
<<-Contemplad bien lo que ningún ojo volverá a ver nunca jamás -anunció la reina-. Esto era Charn, la gran ciudad, la ciudad del Gran Rey, el asombro del mundo, tal vez de todos los mundos. ¿Gobierna tu tío una ciudad tan grande como ésta, muchacho?
-No -respondió Digory.
Estaba a punto de explicar que el tío Andrew no gobernaba ninguna ciudad, pero ella siguió diciendo:
-Ahora está en silencio. Sin embargo, yo he estado aquí cuando el aire estaba lleno de los ruidos de Charn; el sonido de las pisadas, el crujido de las ruedas, el chasquear de los látigos y el gemir de los esclavos, el retumbar de los carruajes, y el golpear de los tambores para los sacrificios de los templos. He estado aquí, pero eso fue cerca del final, cuando el tronar de la batalla emergió de todas las calles y el río de Charn fluyó rojo. -Hizo una pausa y añadió-: En un solo instante una mujer la aniquiló para siempre.
-¿Quién? -inquirió Digory con voz desfallecida; pero ya había adivinado la respuesta.
-Yo -declaró la reina-. Yo, Jadis, la última reina, pero la Reina del Mundo.
Los dos niños permanecieron callados, temblando por el aire helado.
-Fue culpa de mi hermana- siguió ella-. Me empujó a hacerlo. ¡Que la maldición de todos los Poderes caiga sobre ella para siempre! Yo estaba dispuesta a firmar la paz en cualquier momento; sí, y a perdonarle la vida también, si me hubiera entregado el trono. Pero no quiso. Su orgullo ha destruido el mundo entero. Incluso después del inicio de la guerra, se hizo una solemne promesa de que ningún bando utilizaría la magia. Sin embargo, cuando ella rompió su promesa, ¿qué podía hacer yo? ¡Estúpida! ¡Cómo si no supiera que poseía más magia que ella! Incluso sabía que yo tenía el secreto de la Palabra Deplorable. ¿Pensaba acaso, pues siempre fue un ser débil, que no la utilizaría?
-¿Cuál era? -quiso saber Digory.
-Ése era el mayor secreto de todos los secretos -respondió la reina Jadis-. Desde tiempos inmemoriales los grandes reyes de nuestra raza habían sabido que existía una palabra que, si se pronunciaba con el ceremonial adecuado, destruiría a todos los seres vivos excepto al que la pronunciase. Sin embargo, los antiguos reyes eran débiles y blandos y, mediante terribles juramentos, se obligaron a sí mismos y a todos los que les sucedieron a no intentar averiguar jamás cuál era esa palabra. Pero yo la aprendí en un lugar recóndito y pagué un precio altísimo por ella. No la usé hasta que ella me obligó a hacerlo. Intenté derrotarla por todos los medios posibles. Vertí la sangre de mis ejércitos como si fuera agua...
-¡Sabandija! -masculló Polly.
-La última gran batalla -prosiguió la mujer- se prolongó encarnizadamente durante tres días aquí, en la misma Charn. Durante tres días contemplé los combates desde este mismo sitio. No utilicé mi poder hasta que no hubo caído el último de mis soldados, y la miserable mujer, mi hermana, a la cabeza de sus rebeldes, había ascendido ya la mitad de esa gran escalinata que conduce desde la ciudad al mirador. Entonces aguardé hasta que estuvimos tan cerca que podíamos vernos las caras. Sus perversos y horribles ojos centellearon sobre mi persona y dijo: <<Victoria>>. <<Sí>> respondí, <<victoria, pero no para tí.>>Entonces pronuncié la Palabra Deplorable. Al cabo de un instante yo era el único ser vivo bajo el sol.
-Pero ¿y la gente? -preguntó Digory con voz entrecortada.
-¿Qué gente, muchacho?
-Toda la gente de a pie -dijo Polly- que no le había hecho a usted ningún daño. ¿Y las mujeres, los niños y los animales?
-¿Es que no lo comprendes? -replicó la reina que se dirigía siempre a Digory únicamente-. Yo era la reina. Todos eran mis súbditos. ¿Para qué otra cosa servían si no era para cumplir mi voluntad?
-Pues vaya mala suerte tuvieron -indicó él.
-Había olvidado que no eres más que un muchacho vulgar. ¿Cómo podría comprender las razones de Estado? Debes aprender, niño, que lo que podría resultar incorrecto para ti o para cualquier persona corriente no lo es para una gran reina como yo. El peso del mundo descansa sobre nuestros hombros, y por lo tanto debemos estar libres de toda regla. El nuestro es un destino sublime y solitario.>>
LEWIS, C.S. Las crónicas de Narnia. El sobrino del mago, Barcelona, Destino, 2006, pp. 85-89.