sábado, 18 de abril de 2015

Tema 4. Texto sobre Epicuro y la cuestión del placer

<<Epicuro decía que era importante que el resultado placentero de una acción fuera evaluado siempre con sus posibles efectos secundarios. Si alguna vez te has puesto mala por haber comido demasiado chocolate, entenderás lo que quiero decir. Si no, te propongo el siguiente ejercicio: coge tus ahorros y compra chocolate por valor de 200 coronas (4000 Pts.) (suponiendo que te guste el chocolate). Es muy importante para el ejercicio que te comas todo el chocolate de una sola vez. Aproximadamente media hora más tarde entenderás lo que Epicuro quería decir con «efectos secundarios».>>
>>Epicuro también decía que un resultado placentero a corto plazo tiene que evaluarse frente a la posibilidad de un placer mayor, más duradero o más intenso a más largo plazo. (Por ejemplo si decides no comer chocolate durante un año entero porque eliges ahorrar todo tu dinero para comprar una bici nueva o para unas carísimas vacaciones en el extranjero.) Al contrario que los animales, los seres humanos tienen la posibilidad de planificar su vida. Tienen la capacidad de realizar un «cálculo de placeres». Un chocolate delicioso es, evidentemente, un valor en sí, pero también lo son la bicicleta y el viaje a Inglaterra.>>
>>No obstante, Epicuro señaló que el «placer» no tenía que ser necesariamente un placer sensual, como, por ejemplo, comer chocolate. También pertenecen a esta categoría valores tales como la amistad y la contemplación del arte. Condiciones previas para poder disfrutar de la vida eran los viejos ideales griegos tales como el autodominio, la moderación y el sosiego, pues hay que frenar el deseo. De esta manera también la calma nos ayudará a soportar el dolor.>>
>>Personas con angustia religiosa buscaban a menudo ayuda en el jardín de Epicuro. En este aspecto, la teoría atomista de Demócrito fue un recurso contra la religión y la superstición. Para vivir una vida feliz es muy importante superar el miedo a la muerte. Para esta cuestión, Epicuro se apoyó en la formulación de Demócrito de los «átomos del alma». A lo mejor te acuerdas de que él pensaba que no había ninguna vida después de la muerte, porque todos los átomos del alma vuelan hacia todas partes cuando morimos.>>
>>«La muerte no nos concierne», dijo Epicuro, así de simple. «Pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos.» (Mirado así, nadie se ha puesto nunca triste por estar muerto.)>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p. 176.
Epikouros Met 11.90.jpg
«Epikouros Met 11.90» por Marie-Lan Nguyen (2011). Disponible bajo la licencia CC BY 2.5 vía Wikimedia Commons.

Tema 4. Textos sobre los cínicos y los estoicos

<<Los cínicos enseñaron que la verdadera felicidad no depende de cosas externas tales como el lujo, el poder político o la buena salud. La verdadera felicidad no consiste en depender de esas cosas tan fortuitas y vulnerables, y precisamente porque no depende de esas cosas puede ser lograda por todo el mundo. Además no puede perderse cuando ya se ha conseguido.>>
>>El más famoso de los cínicos fue Diógenes, que era discípulo de Antístenes. Se dice de él que habitaba en un tonel y que no poseía más bienes que una capa, un bastón y una bolsa de pan. (¡Así no resultaba fácil quitarle la felicidad!) Una vez en que estaba sentado tomando el sol delante de su tonel, le visitó Alejandro Magno, el cual se colocó delante del sabio y le dijo que si deseaba alguna cosa, él se la daba. Diógenes contestó: «Sí, que te apartes un poco y no me tapes el sol». De esa manera mostró Diógenes que era más rico y más feliz que el gran general, pues tenía todo lo que deseaba.>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p. 175.
Waterhouse-Diogenes.jpg
«Waterhouse-Diogenes» por John William Waterhouse - http://nibiryukov.narod.ru/nb_pinacoteca/nb_pinacoteca_painting/nb_pinacoteca_waterhouse_diogenes.jpg. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.
<<Los estoicos subrayaron además que todos los procesos naturales, tales como la enfermedad y la muerte, siguen las inquebrantables leyes de la naturaleza. Por tanto, el ser humano ha de conciliarse con su destino. Nada ocurre fortuitamente, decían. Todo ocurre por necesidad y entonces sirve de poco quejarse cuando el destino llama a la puerta. El ser humano también debe reaccionar con tranquilidad ante las circunstancias felices de la vida; en esta idea se nota el parentesco con los cínicos, que decían que todas las cosas externas les eran indiferentes. Incluso hoy en día hablamos de una «tranquilidad estoica» cuando una persona no se deja llevar por sus sentimientos.>>
GAARDER, Jostein, El mundo de Sofía, Madrid, Siruela, 1991, p.176
Zenon Kitiefs.JPG
«Zenon Kitiefs» por Χρήστης Templar52 Original uploader was Templar52 at el.wikipedia - Transferred from el.wikipedia; transferred to Commons by User:Alaniaris using CommonsHelper. (Original text : Φωτογράφηση εξ ιδίων). Disponible bajo la licencia Attribution vía Wikimedia Commons.