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Material didáctico para el alumnado del I.E.S. "Las Viñas" de Moriles que estudia la materia de Ética en 4º ESO
lunes, 25 de febrero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
domingo, 23 de septiembre de 2012
Tema 2. El Estado y el poder como límites a los excesos de la libertad
Según algunos filósofos la autoridad, el poder, la ley… surgen como mecanismo social para frenar los excesos de la libertad: el ser humano es libre de tomar decisiones, sin embargo tiene deseos, ambiciones, intereses que le hacen no tomar siempre las decisiones adecuadas para sí y para los demás; surge así la necesidad de crear un poder capaz de limitar los excesos de la libertad individual (más que de la libertad de las consecuencias de las decisiones negativas libremente tomadas). El exceso de libertad llevaría a una situación paradógica: la total libertad del más fuerte y la ausencia de libertad o incluso muerte de los demás. Por supuesto hay filósofos que creen que el poder del Estado es peor que los males que se quieren atajar (los anarquistas, por ejemplo), sin embargo esa ya es otra historia. Aquí hay textos que defienden la primera opción.
<<Repasando la historia, tanto la más antigua como la más contemporánea, te confieso que llego a la conclusión de que estas objeciones contrarias a los jefes y al Estado tienen bastante fundamento. Pero también me resulta evidente que esperar el milagro de que millones de seres humanos logren vivir juntos de manera automáticamente armoniosa y pacífica, sin ningún tipo de dirección colectiva ni cierta coacción que limite la libertad de los más destructivos o de los más imbéciles (que suelen ser los mismos), no es cosa que parezca compatible con lo que los humanos hemos sido, somos… ni siquiera con lo que verosímilmente podemos llegar a ser. De modo que considero indispensables algunas órdenes… aunque no cualquier tipo de órdenes; ciertos jefes… aunque no cualquier tipo de jefes; algún gobierno… pero no cualquier gobierno. Volvemos así, qué quieres que yo le haga, al planteamiento inicial del asunto, de ese asunto del que la política se ocupa: ¿a quién debemos obedecer? ¿En qué debemos obedecer? ¿Hasta cuándo y por qué tenemos que seguir obedeciendo? Y, desde luego, ¿cuándo, por qué y cómo habrá que rebelarse?>>
SAVATER, Fernando, Política para Amador, Barcelona, Ariel, 1992.
<<Por lo demás, los hombres no derivan placer alguno (antes bien, considerable pesar) de estar juntos allí donde no hay poder capaz de imponer respeto a todos ellos. […]. En tal condición no hay lugar para la industria; porque el fruto de la misma es inseguro. Y por consiguiente tampoco cultivo de la tierra; ni navegación, ni uso de los bienes que pueden ser importados por mar, ni construcción confortable; ni instrumentos para mover y remover los objetos que necesitan mucha fuerza; ni conocimiento de la faz de la Tierra; ni cómputo del tiempo; ni artes; ni letras; ni sociedad; sino, lo que es peor que todo, miedo continuo, y peligro de muerte violenta; y para el hombre un vida solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta>>
HOBBES, Thomas, Leviatán, siglo XVII.
<<De los fundamentos del Estado se deduce evidentemente que su fin último no es dominar a los hombres ni acallarlos por el miedo o sujetarlos al derecho de otro, sino por el contrario libertar del miedo a cada uno para que, en tanto que sea posible, viva con seguridad, esto es, para que conserve el derecho natural que tiene a la existencia, sin daño propio ni ajeno. Repito que no es el fin del Estado convertir a los hombres de seres racionales en bestias o en autómatas, sino por el contrario que su espíritu y su cuerpo se desenvuelvan en todas sus funciones y hagan libre uso de la razón sin rivalizar por el odio, la cólera o el engaño, ni se hagan la guerra con ánimo injusto. El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad.>>
SPINOZA, Baruch, Tratado teológico-político, siglo XVII
Tema 02. Los límites de la libertad
Siguiendo la frase "La libertad del individuo acaba donde empieza la libertad de los demás" la Revolución Francesa en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789) en su punto cuarto señala:
<<IV. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley.>>
Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, París, 1789
Tema 1. La razón elemento fundamental del ser humano y el papel de la educación
<<Es la posesión de la razón la que hace al hombre. Si los árboles y las bestias salvajes crecen, los hombres, creedme, se moldean. Los hombres que antiguamente vivían en bosques, guiados por meras necesidades y deseos naturales [...] eran más bien bestias salvajes que hombres. Porque la razón, rasgo de humanidad, sobra allí donde todo lo domina el instinto. [...]>>
>>La naturaleza, al daros un hijo, os ofrece una criatura ruda a la que, por vuestra parte, debéis moldear para que se convierta en un hombre verdadero. Si este moldeado se descuida, seguiréis teniendo un animal; si, por el contrario, se realiza seria y sabiamente, tendréis lo que puede resultar un ser semejante a Dios.>>
ERASMO DE ROTTERDAM, Sobre la enseñanza de los niños, 1529
>>La naturaleza, al daros un hijo, os ofrece una criatura ruda a la que, por vuestra parte, debéis moldear para que se convierta en un hombre verdadero. Si este moldeado se descuida, seguiréis teniendo un animal; si, por el contrario, se realiza seria y sabiamente, tendréis lo que puede resultar un ser semejante a Dios.>>
ERASMO DE ROTTERDAM, Sobre la enseñanza de los niños, 1529
<<La educación, la disciplina, nos permite pasar del estado animal al estado humano. Un animal es solo lo que su instinto le permite ser. La especie humana necesita la razón, está obligada a desarrollar, con su propio esfuerzo, todas las cualidades que pertenecen a la humanidad. Una generación tiene que educar a la siguiente.>>
KANT, Inmanuel, Reflexiones sobre la educación, siglo XVIII
KANT, Inmanuel, Reflexiones sobre la educación, siglo XVIII
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